EXPERIENCIA SIGNIFICATIVA

Huerta y compostaje escolar IELCGS

Institución Educativa

Luis Carlos Galán Sarmiento

Líder de la Experiencia

Docente Juan Carlos Restrepo Fernández
juancrestrepof@itagui.edu.co

Estrategias pedagógicas de la experiencia:
Huerta escolar
Objetivo general:

Fortalecer la educación ambiental y el desarrollo de competencias científicas, ciudadanas y socioambientales mediante la implementación de una huerta escolar y un sistema de compostaje que promueva el aprovechamiento de los residuos orgánicos y la conservación del ambiente.

Objetivos específicos:
Producir compost, verduras, aromáticas y otros vegetales para consumo o uso humano.
Sensibilizar a los estudiantes sobre la importancia de la adecuada separación y aprovechamiento de los residuos orgánicos.
Desarrollar habilidades científicas a través de la observación, experimentación, registro y análisis de los procesos de compostaje y producción agrícola.
Promover el trabajo colaborativo, la responsabilidad y el compromiso con el cuidado del entorno.
Aplicar conocimientos de Ciencias Naturales relacionados con biodiversidad, ciclos de la materia, suelo, nutrición vegetal y sostenibilidad.
Incentivar hábitos de consumo responsable y prácticas de economía circular dentro de la comunidad educativa.
Acciones implementadas:

La estrategia se desarrolla mediante un proceso continuo organizado en varias fases:

Fase 1. Sensibilización y diagnóstico
Identificación de la problemática ambiental de la institución.
Charlas sobre manejo adecuado de residuos y compostaje.
Organización de los grupos de trabajo.
Fase 2. Recolección y clasificación de residuos
Separación de residuos orgánicos provenientes del restaurante escolar.
Clasificación de materiales aptos para el compostaje.
Registro periódico del peso de los residuos recolectados.
Fase 3. Elaboración del compost
Trituración de los residuos.
Mezcla con material estructurante (aserrín u hojas secas).
Control de humedad, aireación y temperatura.
Seguimiento del proceso mediante observaciones y registros.
Fase 4. Producción de humus y establecimiento de la huerta
Maduración del compost.
Alimentación del lombricultivo con material previamente estabilizado.
Obtención de humus y lixiviado.
Preparación de sustratos y siembra de hortalizas y plantas aromáticas.
Fase 5. Seguimiento y evaluación
Mantenimiento y cosecha de los cultivos.
Registro de producción de compost y humus.
Socialización de resultados mediante informes, carteleras y actividades institucionales.
Durante todo el proceso se emplean metodologías activas como el trabajo cooperativo, la investigación escolar, la experimentación, el aprendizaje basado en proyectos y el uso de bitácoras para el seguimiento de las actividades.
 
Además, contamos con el respaldo y asesoría del grupo BIOS-FINCA, quienes a través de sus asesores nos brindan capacitaciones, insumos y logística para el desarrollo y mantenimiento del proyecto.
 
Capacitaciones en temas ambientales, agroecológicos y técnicos. Insumos como herramientas, camas de cultivo, plántulas y otros elementos propios de las actividades.
Resultados destacados:
Desde su implementación en el año 2022, la experiencia “Huerta y Compostaje Escolar: Aprender Transformando Residuos en Vida” ha generado transformaciones significativas en los procesos de enseñanza y aprendizaje de los estudiantes, consolidándose como un escenario de formación científica y ambiental.
La participación anual de 15 a 25 estudiantes de los grados séptimo,  octavo y noveno en 2026 y de 10 y 11 en años anteriores,  ha permitido fortalecer competencias científicas mediante la observación, la formulación de preguntas, la experimentación, el registro sistemático de datos y el análisis de los resultados obtenidos durante los procesos de compostaje, lombricultivo y producción agrícola.
Los estudiantes han desarrollado habilidades para identificar problemáticas ambientales, proponer soluciones sostenibles y comprender la importancia del aprovechamiento de los residuos orgánicos dentro de un modelo de economía circular.
Aprovechamiento mensual de aproximadamente 250 a 300 kilogramos de residuos orgánicos húmedos provenientes del restaurante escolar, reduciendo significativamente la cantidad de residuos enviados al relleno sanitario regional.
Producción continua de compost, humus de lombriz y lixiviados utilizados como fertilizantes orgánicos para la huerta escolar.
Establecimiento y mantenimiento de cultivos de lechuga, cebolla de rama, tomate, cilantro, ají picante, orégano y menta, entre otros utilizados como recurso didáctico en las clases de Ciencias Naturales.
Fortalecimiento de competencias científicas, ambientales, ciudadanas y comunicativas mediante el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP).
Desarrollo de valores como la responsabilidad, el trabajo colaborativo, el liderazgo, la perseverancia y el compromiso con el cuidado del ambiente.
Consolidación de hábitos de separación de residuos y uso responsable de los recursos naturales dentro de la institución.
Como resultado de este proceso, los estudiantes han logrado comprender que los residuos orgánicos constituyen un recurso valioso para la producción sostenible de alimentos, fortaleciendo una cultura de respeto por el ambiente y de corresponsabilidad con su entorno.
La experiencia ha trascendido el aula y ha generado impactos positivos en toda la comunidad educativa.
En los estudiantes se evidencia una mayor motivación hacia el aprendizaje de las Ciencias Naturales, así como una actitud más crítica y propositiva frente a los problemas ambientales de su contexto. El trabajo en la huerta escolar ha fortalecido el sentido de pertenencia por la institución y el desarrollo de competencias para el trabajo colaborativo.
Las familias han manifestado interés por replicar prácticas de separación de residuos, compostaje y establecimiento de pequeñas huertas en sus hogares, convirtiendo a los estudiantes en multiplicadores de conocimientos y buenas prácticas ambientales.
Los docentes de diferentes áreas han encontrado en la huerta escolar un escenario pedagógico que facilita el desarrollo de actividades interdisciplinarias, favoreciendo la integración curricular y el aprendizaje contextualizado.
El proyecto también ha fortalecido el Proyecto Ambiental Escolar (PRAE), consolidándose como una de las principales estrategias institucionales para la formación de ciudadanos comprometidos con el desarrollo sostenible.
La calidad de la experiencia ha sido reconocida en escenarios externos, obteniendo el tercer puesto en la Feria Municipal de 2024, reconocimiento que destacó la innovación pedagógica y el impacto ambiental del proyecto. Asimismo, en 2025 la experiencia fue presentada en Tele Medellín, permitiendo visibilizar el trabajo realizado por los estudiantes y la institución, y motivando a otras comunidades educativas a implementar iniciativas similares.
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